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Hoy en día están muy de moda libros como “las 48 leyes del poder”, “el arte de la guerra”, “el arte de la ventaja”, las frases de Nicolás Maquiavelo, pero dichas frases en su mayoría son irrealistas para aplicar en la vida diaria. 

 

Analicemos un principio de ese libro que está tan de moda como son: “Las 48 leyes del poder”

 

“Desconfía más de los amigos que de los enemigos”

 

Es algo completamente irrealista, y a no ser que seas un rey que aspira al trono, un poderoso hombre de negocios que se mueve en el bajo mundo, un espía como James Bond, o en su defecto alguien que no merece el aprecio de nadie, entonces esto es irrealista. 

 

La solución no es desconfiar de todos, sino mejorar tu habilidad para escoger personas sinceras por amigos. Porque así como existen personas malas, existen personas como tu, que son buenas. En el mundo real eso no sirve ¿acaso tu te casarías con alguien con ese tipo de filosofía?, ¿tú harías negocio con alguien que no inspire confianza sino que a la primera te traiciona?

 

Por naturaleza ante situaciones extremas las soluciones que tomamos de forma inconsciente son las más facilistas, aquellas que prometen soluciones inmediatas. De eso estamos llenos, fórmulas que nos prometen ser ricos con un par de fórmulas, conquistas mujeres con un par de trucos, y como no volvernos poderosos con unos cuantos principios. Un pobre niño machacado por el bullying, lee este tipo de cosas, y dice: “Eureka, ya no volveré a sufrir ya que encontré la fórmula para volverme poderoso y someter a aquellos que me hicieron daño”. Con el tiempo para obtener más poder deberá volverse más insensible, y por tanto ya no será empático y no distinguirá entre bien y mal, todo esto mientras prende un cigarro y dice para sí mismo: “Caray, creo que todos son idiotas menos yo”. 

 

La realidad es que la vida es un poco más compleja y no se soluciona con un par de trucos de internet. Analicemos otra frase, una de Maquiavelo: «Puede combinarse perfectamente el ser temido y el no ser odiado». En el supuesto caso que alguien se tome la labor de ser temido y no ser odiado, quiere decir que debe ser temido de tal manera que sea terrible que en vez de producir odio, produzca tanto miedo, que no le quede más remedio que ser sumiso. Para ejecutar esto, primero que todo tiene que acceder a una forma rápida a grandes cantidades de dinero, tiene que desconectarse de los sentimientos, convertirse en un monstruo cruel, que ante la menor provocación acaba con todos, lo cual rápidamente le convierte en prófugo de la justicia, y Eureka, tenemos a esos que hacen actos delictivos mientras sostienen un martini en manos y dice: “Jaja odio al mundo”

Realmente el verdadero poder es algo que se gana, requiere esfuerzo, enfoque y talento, no es algo que se obtiene con trucos. El verdadero poder genera admiración. Miremos sujetos como: Mike Tyson, Maradona, Einstein, Elon Musk, Steve Jobs. ¿Ustedes creen que podrían haber llegado donde están y tener la admiración que tienen usando este tipo de trucos?

Myke Tyson, fue un niño muy sufrido, que a punto de disciplina se convirtió en campeón mundial, el subía al ring, y en el primer asalto de un puño tiraba los rivales al suelo. No utilizó trucos, su fuerza, esos poderosos puños, vino del esfuerzo y el trabajo. Se imagina que ganara sus peleas usando trucos sucios, sería un deshonor y la burla del público. 

Pocos son los tontos que se acercan a alguien realmente fuerte y poderoso con el fin de hacerle daño. Su fuerza genera un aura de respeto ¿Usted se imagina enfrentando a Maradona en el Fútbol? Usted no se acercará pensando en trucos de manipulación. Tu le dirías, capo, enséñame a ser tan bueno como tu, o dirías, me esforzaré tanto para ser mejor que él.

Hoy en día la gente admira a los samuráis, por su honor, por su lealtad, por su valor, pero en la práctica, se decantan por optar por el deshonor, la manipulación, la traición, que son cosas que puede hacer cualquiera. Porque el honor es de valientes, y eso sí requiere ser realmente fuerte. 

El verdadero poder no radica en tu capacidad para destruir y hacer daño, eso lo hace cualquiera. Potencialmente el 99% de la población mundial puede hacer daño a otra persona, pero curar, construir grandes proyectos, es de pocos. 

El poder es algo que no está al alcance de cualquiera. Al igual que una medalla de oro no se le da a cualquier aparecido, sino que se le entrega a quien con su dedicación y esfuerzo logró dominar un arte. La vida da poder a los más inteligentes y disciplinados dignos de admiración. 

Si realmente quieres poder, primero sana tus heridas, ten proyectos que te apasionen y puedas llevarlos al éxito, vuélvete experto en ello, de tal manera que si tienes enemigos, ellos no quieran hacerte daño, sino preguntarte cómo lo lograste. Eso si es fuerza. 

Las grandes obras de la humanidad, han sido hechas por hombres que tuvieron la talla, la voluntad y la inteligencia para ganarse las cosas con el fruto de sus esfuerzos, hicieron algo tan impresionante, que llegó a las multitudes y hoy todos nos beneficiamos de ello.  

Ten metas, lucha día a día por conquistarlas, y eso día a día aumentará tu fuerza, desarrolla habilidades de comunicación, genera capacidad de reponerte al fracaso, desarrolla constancia, y todo esto con el tiempo te dará verdadera fuerza.