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«El cerebro puede editar y censurar selectivamente la verdad para construir una realidad más amable y dulce» Cordelia Fine

Recientemente mirando el programa redes de Eduardo Punset hablaba de que «nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada». A lo que podría anotar dos cosas, lo primero es que el cerebro es un mecanismo fruto de la evolución de millones de años, es lo mejor que hay, y por otra parte esta la gran pregunta de ¿qué es la verdad?

En el artículo de hoy veremos lo supremamente difícil que es para cualquiera acercarse a algo que se puede definir como verdad, no solo por los propios condicionamientos del cerebro, si no por todos los paradigmas sociales. Por otra parte siendo el cerebro el mejor fruto de la evolución, debemos de hacerle caso; por el momento.

Los condicionamientos del cerebro que impiden ver la verdad.

Entendamos que en el cerebro la parte lógica y consciente es un descubrimiento muy reciente, y que la parte instintiva y emocional viene de cientos de años de evolución animal, y que por tanto esta parte emocional nos domina. El miedo, el deseo, la euforia, la ira, la pereza, y toda una cantidad de emociones tienen mayor peso a la hora de tomar una decisión, que lo que pueda tener la mayor de las lógicas.

Cuando alguien nos ofende, se burla de nosotros y nuestros seres queridos, cuando nos lastima, nos llenamos de un sentimiento de desprecio, de odio, y bajo dichos sentimientos es para usted difícil decir: «Este tipo lo odio con todas las fuerzas de mi alma; pero aun así tengo que reconocer que tiene sus razones, además es una persona inteligente y puede aportar bastante». Nadie hace eso, nuestras emociones no nos permite ver la realidad como es.

El cerebro no puede tomar decisiones en base a lo que no conoce, y al no ser capaz de conocerlo todo, no le queda más remedio que tomar decisiones y clasificar lo que le rodea en base a unos cuantos conocimientos que haya podido adquirir a lo largo de su corta y parcial vida. Cabe anotar que el cerebro no tiene acceso a todo el conocimiento aprendido, si no que accede al de más impacto emocional, y a lo más reciente. Condicionando mucho más la percepción y las conclusiones que saca.

Los condicionamientos sociales que no permiten ver las cosas como son.

La cultura en que nacimos, no es más que fruto de una serie de luchas de poder, de imposiciones. Los latinos somos cristianos por que nos lo impusieron a sangre y fuego, lo mismo que harían los musulmanes en medio oriente. Y esto es solo un grano de arena en todos los conceptos y definiciones que conforman una cultura. El trabajo, la moda, la alimentación, la política, esta determinado por un sistema cultural y nadie lo cuestiona.

Lo que sabemos hoy en día del mundo no es más que la cultura griega impuesta a sangre y fuego por el imperio romano y luego por el imperio británico.

La verdad que nos llega es la que dicen los hombres que escriben los textos, luego por aquellos que los traducen, bajo el mando de hombres que tienen un poder y unos intereses que cuidar. Siendo usted un hombre con poder que representa una idea, es su obligación sesgar aquello que le pueda afectar, es de lógica. Nadie en su sano juicio saldría ante un público que sigue sus ideas a decir: «todo lo que les he dicho es pura mentira, les he hecho perder todo su tiempo y dinero, y ustedes muchedumbre enfurecida y fanática, haced conmigo lo que quieras».

Los mecanismos sociales son muy limitados, la propia ciencia esta a cientos de años de poder explicar muchas cosas. La historia no es más que el resultado de unos cuantos libros que se rescataron de entre los escombros de cientos de libros quemados. La mayoría de las cosas están hechas para producir dinero, no para buscar la verdad o ayudar a otros. Somos egoístas por naturaleza como ya lo hablamos en un artículo anterior.

El cerebro no busca la verdad, si no sobrevivir.

Como seres humanos, tenemos la limitación de vivir en base a lo que nos cuentan otros, el cerebro de manera inconsciente asume esa información, y la acomoda en lo que más le conviene para su propia satisfacción. Por ejemplo si usted lee una noticia por Internet, usted no lo corrobora, usted simplemente lo acepta como verdad si se ajusta a sus condicionamientos. Usted no lee información en Internet contrario a sus ideas, usted lee para confirmar que lo que piensa es cierto. Lo que es contrario a sus ideas usted dice:»Menuda tontería» y no pierde el tiempo comprobando hasta qué punto es verdad. Cambiar tu sistema de creencias no es muy positivo para el cerebro, ya que es ese sistema de creencias en el que basa todas las decisiones.

El cerebro busca la comodidad, no le gusta perder tiempo ni energía. Cuando usted toma una decisión respecto a un acontecimiento externo, no lo hace en base a una concienzuda investigación, donde pesa las ventajas y desventajas de algo, el simplemente toma le decisión que se ajusta a sus pre-conceptos.  Nadie dice, en los próximos dos años me voy a dedicar a investigar todas las religiones del mundo y en base a ello voy a decidir mi fe. Nadie dice por ejemplo: Para este presidente que hay que elegir, voy a leer toda la trayectoria de todos los candidatos que se presentan, voy a mirar que obras han hecho y que beneficio traen para el país a largo plazo y sin importarme si afecta mis intereses personales.

El cerebro solo quiere que pases bien. El cerebro te engaña a ti mismo sobre las cosas malas que haces, los errores que comentes, y busca a otros responsables. El cerebro busca defender tus intereses personales, si alguien atacará tus intereses personales, buscarías como sacarle de en medio. Por ejemplo un agricultor odiaría y haría ver como malo a alguien que promueva las importaciones de un país, sin importar si a los demás esto le da mejores precios, variedad y calidad. Un campesino no diría: «Vaya, estas importaciones están trayendo muy buenos productos, y a un mejor precio, me alegra mucho por todo lo que van a economizar todas las personas, y que importa que yo quiebre y no tenga con que darle de comer a mi familia».

Buscamos sobrevivir, por encima de buscar la verdad obsoluta.

Como hemos visto, es entonces muy difícil acercase a una definición de verdad. Nuestros condicionamientos mentales y los paradigmas culturales son una gruesa capa de ilusión que no se puede borrar. Lo más importante de toda la información que llega a ti por Internet, es buscar como acomodarle en todo tu esquema y de qué manera te ayuda a ti a sobrevivir y lograr propósitos, saca lo mejor de cada teoría, y úsala a tu favor. Si por ejemplo para tu beneficio es mejor ser un creyente, entonces elige a consciencia.

Tu vida está llena de situaciones irregulares. Es mejor luchar con todas las fuerzas, por solucionar nuestros conflictos, que emprender una larga marcha para buscar una verdad o defender una ideología. El cerebro quiere que pases bien, y tu debería buscar la felicidad. La realidad están enfrente de ti, aquí y ahora, enfrenta tus condicionamientos y no te pierdas en cientos de sueños de cosas que pueden suceder hipotéticamente. Mejor que ayudar a otros, es ayudarte a ti mismo, porque te mejoras, y dejas de ser un estorbo para la sociedad.

La humanidad evoluciona como especie, es absurdo que alguien piense que encontró la verdad absoluta y no necesita saber más. Lo que sabemos es el fruto de las experiencias particulares de cientos de personas a lo largo de cientos de años, y seguramente para dentro de cientos de años, nosotros habremos dado un granito de arena para construir un mundo mejor para nuestros hijos. Quizás la verdad que necesitamos saber por ahora, es la que nos hace feliz a nivel individual. Una vez soluciones tu vida, busca información coherente que ayuden a explicar mejor las cosas. En vez de buscar la verdad, es mejor busca dar una mejor explicación a las cosas.

Conclusión

La vida es corta, la vida puede ser sufrimiento, a provecha este corto espacio de tiempo para vivir una buena vida, sin importar que otros te digan como debes vivirla. Si lograste tu felicidad; entonces comparte esa experiencia con los demás. Si el cerebro de manera subconsciente está buscando la felicidad, entonces el buscar tu felicidad es tu verdad.

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Foto vía: Raffaele Camardella