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La mejor manera de avanzar sobre algo es a través de las metas. Es muy importante tener metas, porque solo así sabremos hacia donde enfocar nuestros esfuerzos.  Pero hay muchos factores que hacen que no lo logremos, y que no necesariamente es cuestión de voluntad; he aquí algunas de ellas:

 

  1. Nuestra motivación se pierde en una mente llena de pensamientos y sentimientos vagos.

En nuestra mente se mueven cientos de pensamientos, de deseos y sentimientos, que a la larga hacen que nos confundamos acerca de lo que realmente queremos.  Lanzarse a los proyectos con una mente tan dispersa es fracasar desde el principio.

Una mente llena de sentimientos vagos, es aquella en la queremos muchas cosas pero no sabemos qué.  No sabemos si queremos irnos o quedarnos, entonces me quiero ir pero no quiero dejar de ver a tal persona, este ambiente me está perjudicando pero me hacen falta mis amigos, quisiera darle una buena lección a tal persona, pero tengo ganas de hacer una especialización, quiero sentirme libre, dedicarme a una vida sin compromisos y presiones, pero quiero sentirme en un lugar seguro.

Nuestra mente está llena de propósitos vagos: es que me gusta tal persona, esta otra y la de más allá, es que odio a tal persona y tal otra, es que quiero una moto, quiero un celular, quiero que todo el mundo me admire, quiero viajar, etc, etc.  Aunque no lo creamos cada uno de estas cosas quita un buen tiempo que pudiera dedicarse a pensar en lo que realmente queremos.  Por ejemplo; El solo hecho que alguien nos caiga mal, hace que sin proponérnoslo, nuestra mente empiece a divagar en pensamientos sobre como habla de feo, lo que le vamos a decir la próxima vez que lo veamos, estar pendiente de lo que está haciendo, promover su mala fama con todos los que conocemos, etc.   Ahora imagínese nuestra mente divagando en tantas otras cosas. Nuestra mente se olvida y a la larga terminamos actuando según las circunstancias y no porque nos lo hayamos propuesto.

Aprender a aclarar nuestra mente con un propósito realista alcanzable, hace que en algún momento lleguemos.  Debemos aprender a liberar nuestra mente de la ambigüedad, ya que no podemos obtener varias cosas al mismo tiempo, y menos si son opuestas. Si quiere, primero uno y después lo otro.   La mente deberá aceptar que hay cosas de las que no debemos hacernos ilusiones por un tiempo, y que solo nos vamos a concentrar en algo. Sin afanes, porque después de todo, eso es vivir, lo importante es saber que hay una forma de llegar a un lugar, o de salir de otro.

 

  1. Una mente distraída no se puede enfocar ni concentrar en los proyectos.

El ritmo actual de vida no deja mucho espacio hacia la individualidad y la realización de deseos personales.  El trabajo, la televisión, el chat, el teléfono, los compromisos sociales, etc.  Nos hacen vivir una vida acelerada, llena de cosas pendientes, que nos consumen todo nuestro tiempo.  Una mente así se va perdiendo lentamente en la rutina de la cotidianidad, cuando menos lo pensamos estamos viejos y cansados, y de las cosas que queríamos hemos logrado bien pocas.  Una mente con tanta cosa por lo regular se olvida de que es lo que realmente debe de hacer.  Usted se puede decir que le propósito de año nuevo es adelgazar, pero eso se lo dice una vez y luego se le olvida en medio de muchos otros pensamientos.

Está bien tener toda clase de compromisos, en tanto estos no consuman la mayor parte de nuestro tiempo, que debe ser dedicada a las cosas que realmente queremos. Soy de los que piensan que las cosas no son malas por su propia naturaleza si no por el uso y abuso que haga de ellas.  Así que haga lo quiera, pero debe de saber qué cosas son prioritarias en su vida. De tantas cosas que estamos haciendo, algunas deberán ser sacrificadas, para el buen propósito de las otras.  Muchas cosas al mismo tiempo hacen que todo quede a medias, y las cosas a medias tarde que temprano se quiebran y suelen ser una pérdida de tiempo.  Las cosas  que se concluyen, y que son de calidad, se convierten en un don, en un poder, que puede usar a su favor para otros proyectos.

La mejor manera de mantener un propósito fresco en nuestra mente es mantener involucrado con todo lo relacionado a la meta que quiere.  Esta meta debe sentir que es lo que más lo motiva y es más importante para usted. Si por ejemplo su propósito de año nuevo es adelgazar, entonces debe obligarse a asistir a lugares que le motiven dicho comportamiento, como el gimnasio, y también quedar con un amigo en salir en bicicleta los fines de semana, y leer libros de adelgazar.  Todo esto lo deberá hacer hasta que consiga adelgazar.  Si se le da por abandonar dicho proyecto y dedicarse a otra cosa, entonces su mente se acostumbrara abandonar todo lo que emprenda y la próxima vez que se anime a hacer algo, entonces el subconsciente le creara escusas para no hacerlo.

 

  1. Dejar que el tiempo pase.

Está bien vivir el aquí y el ahora para quien no tiene metas y se conforma con lo que tiene.  Desafortunadamente ese estilo de vida solo lo puede contar bien pocos, quizás los que viven en el campo.  Por un tiempo hubo un auge de la literatura oriental, en la se promovía el desprecio por la materia y dedicarse a la contemplación interna.  Pero como lo he dicho antes, no se puede aplicar las soluciones que se dan dentro de un ambiente y dentro de ciertas épocas, a problemas locales y modernos.

Hoy en día la realidad es que la superpoblación aumenta y los recursos disminuyen, así que no hay abundancia para repartir entre tantos.  Total que a la larga algunos son pobres, y otros ricos.  Seguramente usted pensara que por qué mejor no compartimos lo que tenemos y nos abrazamos todos como hermanos.  Entonces yo le diría que empiece ahora, y coja su televisor, y regálelo, luego abra las puertas de su casa y reciba a los necesitados y comparta toda su comida que consiguió con tanto esfuerzo.  Una cosa es el idealismo, y otra cosa es la realidad.  La verdad es que somos egoístas por naturaleza y nos es difícil abandonar nuestra comodidad por el bienestar de otros. Por lo regular cuando compartimos es porque nos sobra, pero no compartimos algo que nos ha dolido y costado esfuerzo.  Por otra parte, las condiciones de vida actual, en donde hay tantas guerras, desastres naturales,  corrupción, y las maquinas reemplazan la mano de obra, hace que quede bien poco para compartir con todos, eso sin contar que cada vez somos más.  No soy del tipo de filosofía apocalíptica, me parece que estos son cosas normales que suceden porque nos falta mucho por aprender como individuos y como sociedad. Una sociedad no nace madura, estas crecen y evolucionan, del mismo modo que el niño se convertirá en un hombre maduro y consciente. Cada día somos más conscientes de lo importante de administrar los recursos, y la ciencia hace nuevos avances, para el bien de todos.  Seguramente de entre todos nosotros surjan gobernantes que sepan tomar buenas decisiones por el bien de todos.

Pero mientras suben esos gobernantes, aquí y ahora todo es competitividad. La tranquilidad y el dormirse en los laureles está bien para sociedades agrícolas, algo parecido a la edad media, donde uno se comía lo que produce, mientras que en sociedades consumistas en donde dependemos de un dinero, en donde debemos competir con otros mejor preparados por cada cosa, entonces el tiempo es algo que debe ser aprovechado haciendo cosas importantes.  Mientras alguien se relaja, no falta el que dedique su tiempo libre a ser mejor, y termine por quedarse con tu puesto, y hasta con tu mujer.  Pero ese ser mejor no solo es prepararse a nivel laboral, sino principalmente a nivel interno.  Hacerse más fuerte, más inteligente, con más decisión, con más confianza en sí mismo, etc. que son valores que a la final nos hacen destacar sobre los demás.

 

  1. Falta de preparación y falta de reflexión.

Todo requiere un conocimiento, todo tiene una mejor forma de hacerse.  Es en eso lo que debemos ubicar nuestra mente.  Pero lo que normalmente hacemos es lanzarnos sin preparación.  Entonces pensamos que por ejemplo montar un negocio es tener unos pesitos en el banco e invertirlo, o es saber hacer algo y luego ofrecerlo.  Esta forma de pensar hace que los negocios fracasen.  Entre mejor preparado estemos, mejor.  Y si para montar un negocio, podemos estudiar algo de marketing, algo de gestión de calidad, de análisis de mercado, y todo eso, entonces aumenta la probabilidad de éxito de nuestro negocio.

Todas las cosas requieren conocimiento para poder operar sobre ello.  Siempre hay una mejor manera de hacer las cosas, siempre se puede mejorar algo y eso es lo que debemos conocer.  Nosotros nos preparamos mucho para hacer una profesión que nos de dinero, pero esto no quiere decir que nos enseñe a vivir.  Aprender a vivir es una cosa que todos asumimos por defecto que sabemos, y nos involucramos en muchos asuntos sin tener conocimiento, y luego viene el fracaso.  El conocimiento en áreas que parecen obvias puede darnos muchas ventajas.  Entre más conozcamos de algo, entonces más acertado será lo que hagamos.

Las relaciones interpersonales, la gestión de nuestros proyectos y finanzas personales, el llevar una buena relación de pareja, etc. Son cosas que asumimos que sabemos hacer, y las hacemos; por eso nos va mal.  Igual que cualquier asunto, estos también tienen una mejor forma de hacerse y requiere de su conocimiento.  A veces nuestra vida y ciertas circunstancias son caóticas, y es porque no estamos haciendo las cosas bien, a falta de un conocimiento acertado.

 

  1. No saber perder, miedo al fracaso.

El rechazo, aceptar que alguien pueda pasarnos por encima, el perder todo el esfuerzo, el que se burlen de nosotros, etc.  Son cosas que en ningún momento estamos dispuestos a asumir y menos de manera voluntaria. Pero hay veces que deberemos hacerlo.

No hay hombre experto que haya llegado al dominio de algo, sin haber perdido antes.  La única manera de llegar al éxito, es aceptar que puede haber fracasos.  La única manera de hacernos más expertos es a partir de superar nuestros fracasos.  La razón por la que fracasamos es porque cometimos algún error en alguna parte, el conocer ese error y corregirlo, es lo que nos hace cada vez más expertos.

Es muy parecido a como cuando quieres conquistar a alguien, que vamos y hablamos primeramente sin tener un conocimiento, como si eso fuera solo conversar, y resulta que ya después la persona no nos puso cuidado, entonces le echamos la culpa a la otra persona de ser creída, o es que somos de malas en el amor, o es que la gente es materialista y no lo aceptan a uno como es.  La decisión que puede tomar alguien a partir de aquí es la de no volver a confesar sus sentimientos, la de no volverlo a intentarlo.  Esto no solo ocurre en asuntos del amor, si no en cualquier aspecto que enfrentemos, total que a la larga somos un cumulo de temores, encerrados en nuestra casa por miedo a enfrentar ese indomable mundo.

Cuando una persona falla, debe primeramente preguntarse porque fallo, luego mejorar en ese aspecto, y volver a intentarlo.  A medida que avanzamos seremos mejores.  Es como un goleador de futbol, si el se llenara de miedo porque fallo un primer disparo al arco, entonces no tendría cuando mejorar su puntería, ni cuando anotar goles.  Un goleador es goleador porque mete muchos goles, y estos solo vienen de muchos disparos al arco, aunque muchas de estas pelotas se fallen.

Debemos aprender a perder si queremos aprender a ganar.  Quien pierde algo y dicha derrota lo deja muy mal parado, y eso se resiente y se le ve muy descompuesto, dicha persona aún está muy lejos de ser un ganador.  Una persona que ante la derrota se muestra tranquilo, es alguien que da la apariencia de que no ha perdido nada y que por tanto es fuerte, es digno de confianza. Lo mismo sucede con el que gana algo y arma un alboroto y se lo restriega a todo el mundo, dicha persona a un está lejos de ser un ganador.  Un verdadero ganador esta tan acostumbrado al triunfo, que no da la apariencia que lo haya conseguido por mera suerte, si no que su actitud demuestra que es verdadero experto.  Hay que aprender a ser serenos en la derrota y grandes ante el fracaso.

 

  1. Revelar tus planes.

De lo que más sufrimos los seres humanos es de autoestima, de confianza en si mismos, pero cuando tenemos una idea fija en la cabeza, hace que pasemos por encima de estos sentimientos.  El problema viene cuando le comentamos a nuestra familia y o amigos, ya que estos generalmente nos desalientan. Ellos no tienen la culpa, ven que alguien les comenta algo que no les interesa, algo por lo que no sienten ninguna pasión y no tienen ningún conocimiento, y como ellos no son capaces de hacerlo, entonces piensan que nosotros tampoco.  Después cuando fracasamos, lo cual es lo más probable que suceda, entonces nos dirán: “se lo dije”, y esto se convierte en una sentencia para no volver a hacerlo.

Si nosotros carecemos de confianza en sí mismo, entonces los otros también, y por eso no podemos esperar que alguien nos de algo que no tiene.  Lo mejor es intentar las cosas por nosotros mismos, sin decirle a nadie, por lo menos hasta que hayamos logrado ciertos resultados.  Cuando logramos algo, por más pequeño que sea, esto nos da una moral muy grande. De ahí la importancia de saber dividir las metas en pedazos más pequeños que sepamos que vamos a lograr.

Otra cosa que debemos cuidar son nuestras ideas, ya que estas pueden nacer de una buena preparación, pueden ser el fruto de mucha investigación, y por ponerlo a comunicarlo, pues no falta el que se robe la idea.  Miremos las grandes compañías, todos sus planes son conservados con absoluto secreto, o miremos dos equipos de futbol que salen al campo, estos tienen sus estrategias bien guardadas. A veces por aumentar nuestro ego, revelamos algo en lo que llevamos trabajando un buen tiempo y no faltan los envidiosos que traten de poner trabas al asunto. Aprender a pasar desapercibidos, aprender a callar en un asunto que somos expertos, y que no es el momento de hablar del tema, son cosas que no se logran fácilmente.  A la larga lo que debe de hablar de nosotros son nuestros hechos y no las propias indulgencias, y para esto también se necesita ser fuerte.

 

CONCLUSIÓN

Aclarar nuestra mente, concentrarnos en lo que debemos hacer, aprovechar nuestro tiempo, prepararnos mejor, continuar a pesar del fracaso, y luchar por obtener unos resultados, son cosas, que debemos de tener muy presentes a la hora de proponernos algo.

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