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El escapar de la realidad es uno de los mecanismos más usados por la mente para poder solventar cargas que en ese momento no está preparada para enfrentar. Autoengaños, soñar despierto, pensar en lo que hubiera sido mejor, etc, suelen ayudarnos bastante, solo que cuando este mecanismo es muy usado, nos quita la capacidad de enfrentar los problemas. Veamos entonces como surgen estos mecanismos y como superarlos.

1. El arte de contar con lo que no se tiene.

Vivimos de ilusiones, en todo momento estamos contando con cosas que no tenemos, vivimos esperando ese golpe de suerte que nos va a solucionar la vida, la bondad de alguien, la compresión, el reconocimiento de quienes nos rodean. Nos decimos: “espero ganar la lotería para solucionar muchos inconvenientes”, “seguramente si esta persona abandona el puesto yo podría quedar a cargo y así podría solucionar un inconveniente”, “si esta otra persona me pone cuidado entonces yo podría ser feliz”, “espero que traigan todas las herramientas para poder empezar a hacer las cosas bien”, etc. Vivimos basando nuestras acciones en cosas que no tenemos y no sabemos si van a llegar. Nadie es capaz de controlar lo que pueda suceder en el futuro, ni mucho menos si esta fuera de su alcance. Las cosas que podrían llegar, las cosas que podrían ser, las cosas ideales para que todo funcione perfecto, son las bases de nuestras decisiones con mucha más frecuencia de lo que creemos. Total que a la larga no solemos hacer nada, ya que por lo regular esas cosas nunca llegan, y lo que debió ser hecho no lo fue. No podemos esperar a que las cosas mejoren o a que llegue una determinada persona para ser feliz o hacer las cosas como se deberían. Debemos hacer las cosas lo mejor que se pueda con las cosas disponibles, debemos tener una actitud feliz ahora y no cuando todo el mundo se convierte en algo ideal, todo es cuestión de actitud. No lo creemos; pero esta actitud está detrás de cosas como la soledad, el desempleo, los problemas conyugales, y muchas cosas en las que no progresamos, debido a que no lo enfrentamos si no que esperamos una serie de circunstancias ideales.

2. Cuando los demás son la base de nuestras decisiones.

Es impresionante la frecuencia con la que los demás influyen en nuestras decisiones y actitudes, es quizás esa la razón por la que todos en una cultura nos parecemos tanto, y también la razón por las que todos esperan a que alguien haga algo y cuando alguien lo hace, entonces se critica, debido a que uno mismo no se atrevió a hacerlo. Nuestra mente mantiene más tiempo enfocado en los demás, y en lo que hacen y dejan de hacer, que lo que mantiene enfocada en los propios asuntos. Es más común que pensemos que hizo mal el otro, porque lo hizo, y que debería hacer para solucionarlo, que lo que pasamos pensando acerca de porque hicimos algo y como solucionarlo. Nuestra mente piensa; “vaya ese sujeto sí que le gusta llamar la atención”, tan hipócrita que es”, “ese sujeto si es muy tonto, haber renunciado ahora”, “vaya la gente si es irresponsable como dejan eso ahí”, etc. Esto no tiene nada de malo, siempre un poco de reflexión puede ayudar a mejorar las cosas; solo que es con tanta frecuencia, y nuestra mente está completamente ensimismada en los asuntos de los demás, que nos hemos olvidado de nosotros mismos. Toda nuestra energía de pensamientos que debería ser utilizada en generar ideas fabulosas para la solución de nuestra vida, se pierde en el pensamiento de lo que los demás deberían de hacer, y cuanto nos molesta en que alguien sea de cierta forma. Por ejemplo; pensamos sobre la mala gestión de un gobierno, de cómo el presupuesto del estado debió ser mejor invertido; curiosamente sabemos cómo una nación debe de invertir el presupuesto; pero no tenemos ni idea de cómo invertir el nuestro, a veces estamos en situaciones económicas grabes, y nos atrevemos a pensar en cómo se debería de proceder respecto a la situación económica de toda una sociedad. Pensamos acerca de todos los defectos que tienen los demás y de porque no han salido las cosas bien, y no tenemos idea de cuál es la causa de que nuestras cosas salgan mal. Si la fuerza de nuestros pensamientos se enfocará más en nosotros, si le diéramos un objetivo en la solución de nuestra vida, y si no se perdiera inútilmente en los asuntos inciertos de los demás, entonces de seguro vendrían las ideas que necesitamos.

3. Autoengaños, el decirme mentiras que si me creo.

En esto sí que somos expertos, en engañarnos a nosotros mismos. El autoengaño es convencernos a nosotros de cosas que no son, en insistir ver las cosas como no sucedieron. Este sucede porque en nosotros una emoción es tan fuerte, que fuerza a los pensamientos a que vea las cosas de cierto modo. Si algún nos hizo sentir odio, entonces esa emoción moldea todos los pensamientos para seguir sintiendo odio. Sabemos que la emoción en más fuerte que el pensamiento.
Ejemplos hay muchos y muy comunes. Cuando una persona nos ha lastimado, ha herido nuestro orgullo, se ha burlado de nosotros, ha sido injusto, etc; entonces nos convencemos a nosotros que esa persona es mala, y todo lo que hace también, si hace una cosa que los demás le aplauden, entonces decimos que le gusta llamar la atención, si hace lo que otros le dicen, entonces decimos que tan bobo, y si no lo hace entonces decimos que le gusta llevar la contraria. Otro ejemplo es cuando no fuimos capaces de hacer algo, o es algo que supera nuestras fuerzas, entonces nos decimos que eso no valía la pena, que es de mala calidad, que no sirve, etc. Otro ejemplo es cuando alguien se enamora, o cuando simplemente por un detalle cualquiera nos cae bien, entonces nos engañamos y empezamos a ver a la persona fabulosa, más allá de lo que es, pensamos que no es que sea desorganizado, si no que no le gusta seguir normas, no pensamos que sea agresivo, sino que es alguien con carácter y personalidad. Otro ejemplo es respecto a nuestra situación, nos decimos que no es que estemos arruinados, si no que nos gusta vivir de manera humilde, que sin muchas cosas se es más libre y se vive más bueno. Son tantos los ejemplos que por eso no nos vamos a detener en el asunto. El autoengaño es tan común y lo proyectamos a todos los ángulos, que es probable que este sea la causa de muchos de nuestros bloqueos.

4. Cuando aumentamos la realidad.

El escapar de la realidad es importante ya que a veces el aceptar las cosas tal y como son, puede ser un impacto demasiado fuerte debido a que esta puede superar por mucho nuestras fuerzas, y eso sencillamente no es conveniente. Por ejemplo, sería muy duro el impacto para un padre saber que fue el responsable de la muerte de su hija, estas cosas son demasiado fuerte y por eso existen mecanismos en la mente que hace que escapemos de realidades que no somos capaces de asumir. Esa es la razón importante por la que hay cosas que no debemos saber, hay verdades que no deben ser reveladas, hay mentiras que debemos creer y hay personas que se encargan de ello, esa es la realidad, y si esta verdad es muy fuerte, entonces se debería decir una mentira al respecto, solo que no lo voy a hacer. A veces la dura realidad nos golpea, y una forma de evadirla es aumentarla, para justificar que no podemos, para decir que no hay porque luchar, entonces empiezan las nubes de pesimismo, de depresión de personas que son muy realistas, y por estar tan fijos en esto, no pueden ver otras realidades que quizás tengan la solución. Siendo poéticos diríamos que por fijarnos en las negras nubes, no vemos ni el manantial ni las hermosas flores de nuestro alrededor. Seguro que hay realidades tan dura que si nos quedamos en ella, puede aplastar nuestra voluntad. Eso no lo podemos permitir, y es ahí cuando si es útil cultivar los sueños, la esperanza. Como habíamos dicho en un artículo anterior, no hay poder más grande que el de las creencias, y este nos puede servir cuando no se ve solución. Si te sientes encerrado, imagina que hay una puerta, créelo firmemente y es más probable que salgas que si te sientas impasible.

CONCLUSIÓN

Las ilusiones son causa fundamente por el que nuestra vida, no evoluciona, ya que estamos desgastando nuestras fuerzas en cosas que no son. Es importante ser realistas, aprender a ver las cosas como son para poder solucionarlas, y cuando esa realidad supera nuestras fuerzas entonces debemos recurrir a la esperanza, a las creencias, por algo nuestra menta también tiene el poder de creer, y debemos usarlo a favor cuando es necesario.