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La vida es el resultado de nuestras decisiones, una mala decisión, y pasarás el resto de tu vida corrigiéndola, y una buena decisión, siempre tiene por resultado la felicidad. El tomar decisiones es algo que nadie se toma lo suficientemente en serio, y debería de hacerlo, porque el único que la debe tomar es usted y el único perjudicado es usted.

En este artículo describiremos unas claves que no solemos tener en cuenta al decidir.

Una vida  basada en impulsos subconscientes.

El ser humano es básicamente un animal con un cerebro que se desarrolla cada vez mejor.  Al igual que los animales nuestras decisiones se basan en impulsos básicos. Es decir, temor, deseo, poder, y en general conductas que garantizan que como especie sobrevivamos. Porque eso es lo que básicamente nuestra mente subconsciente está tratando de hacer, sobrevivir; pero no en base a decisiones conscientes, si no a esos instintos que viene de nuestro pasado animal.

Es mucho lo que el cerebro debe de encargarse día a día, desde el mismo instante que nos levantamos de la cama, el cerebro está constantemente tomando decisiones, como que ropa nos vamos a poner, que vamos a desayunar, por cual ruta vamos a ir al trabajo, y ya estando en el trabajo, todavía se deben tomar muchas decisiones. El hecho es que nuestra mente no tiene tiempo, de ponerse a pensar cada cosa que tiene que hacer, así que lo único que hace es reaccionar en base a esos instintos básicos

No tomamos decisiones, reaccionamos ante una emoción que ha sido despertada. Usted no puede evitar reaccionar de la misma manera ante alguien que le gusta, ante quien le ofende y ante cosas que le tiene miedo, o le pueden brindar cierto bienestar. En esa parte somos automáticos.

La increíble capacidad de la mente para hacer ver una mala decisión, como una buena decisión.

Cuando la emoción ha sido despertada, básicamente ya no podemos hacer nada, la decisión ha sido tomada, y solamente debemos acatar lo que es impulso nos ordena hacer. Pero la razón y la consciencia, recientemente desarrollas en el ser humano, nos trata de hacer reflexionar, pero como la emoción es tan fuerte, esta es capaz de dominar los mismos pensamientos para justificar una decisión emocional.

Por ejemplo su jefe le ha dicho que su trabajo no sirve para nada. Por supuesto su orgullo ha sido herido, el instinto de protección reacciona para defenderlo de esa agresión. Por consciencia usted sabe que no debe de reaccionar, ya que al perder el empleo, no lo podrán recomendar, y deberá volver a empezar desde cero. Pero eso voz puede ser acallada, la emoción es tan fuerte que empieza a justificar el hecho, piensa que alguien debe de darle una lección al jefe, que usted puede montar un negocio, que pueden sobrevivir con el sueldo de la esposa, y en general una serie de argumentos que hacen ver que es la mejor decisión.

Desde pequeños hemos tenido que aprender a tomar decisiones,  como lo exige la convivencia en el colegio, el ser aceptado por los amigos en la adolescencia. Pero en la tierna, inmadura y fantasiosa mente del niño, esas decisiones son bastante inadecuadas. A medida que vivimos, la mente debe de ocuparse de nuevas cosas, y por tanto las decisiones que tomo un niño para enfrentar este mundo, es la misma que de manera inconsciente tomará en el futuro. En el fondo quien toma las decisiones de nuestra vida es ese niño interior. ¿Conoce a alguien que sus decisiones y forma de reaccionar parecen infantiles?

5 claves para tomar buenas decisiones.

1. No tome la decisión ahora, tómela mucho después.

Si somos tan emocionales y la mente tiene esa capacidad de hacer ver una mala situación como la mejor alternativa, entonces no confié en sus interpretaciones, lo que ahora le parece genial, es quizás la peor de la ideas. Es más, si está entusiasmado porque le parece una idea increíble, mejor deténgase, es ahí cuando está a punto de tomar la peor de las decisiones. Mejor vaya a su casa, tómese un vasito de leche tibia y a dormir, que al otro día cuando se levante y la mente este despejada de emociones, podrá ver las cosas desde otra perspectiva. Si es una persona que está sometida a mucho estrés, le invito a leer mi artículo: “10 claves para mantener la serenidad en momentos de crisis”.

Jamás diga que sí, o no, en ese momento, tampoco muestre entusiasmo o desanimo respecto a algo que debe de decidir. Usted realmente no sabe si algo es una buena idea o no, hasta que realmente reflexione al respecto. Además usted no puede mostrarse como un niño a quien le han dado un caramelo, es decir, mostrar el entusiasmo por encima, sin ni siquiera haberlo pensado. Las personas seguras y que toman buenas decisiones, se lo toman todo con calma, sin prisa, sin desesperación. Las mejores cosas de la vida toman su tiempo y dedicación, y más si esto va a acompañarte el resto de tu vida.

Al otra día, ya se dará dé cuenta de que algo no es ni tan fantástico, ni tan necesario como lo pensó en un inicio. Su decisión es importante, que el otro espere todo el tiempo que haya que esperar, ya que se trata de algo que vas a llevar el resto de tu vida.

2. Infórmese un poco más, no basar la forma de pensar en suposiciones.

Una cosa es lo que uno piensa acerca de las cosas, y otra muy diferente lo que realmente es. De hecho hay cientos de kilómetros de distancia. Así que uno debería informarse bien, y no tomar decisiones en base a creencias. Hay que tener muy buen conocimiento de las cosas con las cuales nos estamos involucrando, lo bueno, lo malo, y todo lo que implica. Que factores hay en juego, quienes son las personas, como podrían reaccionar, y una vez peses todos los factores, entonces tomar la mejor decisión.

Debe de aprender a confiar en las ideas de los demás, porque no tenemos tiempo para hacerlo todo, y la experiencia de alguien en algo me puede servir. A veces no tenemos tiempo para comprobar hasta que punto lo que alguien dice es verdad, así que debe de apoyarse en varias ideas, varias personas, porque no porque a ti la idea de otro te parecen fantásticas es que realmente lo es, o es la única verdad. Asume las ideas de los demás como lo que son, es decir puntos de vista. Respecto al conocimiento, no todo está dicho.  El conocimiento, son herramientas las cuales podemos usar en ciertas circunstancias. Piensa en el conocimiento como una navaja suiza, en el que todo lo que aprendas te puede servir en algún momento; pero no en todo momento. Respecto a lo que sabes, piensa como puede ser aplicado en esa decisión que vas a tomar.

Ante un proyecto es importante mantener callado, porque la ignorancia y falta de fe de los demás puede hacernos mucho daño. Pero esta regla no se aplica siempre, hay ocasiones que contamos con personas verdaderamente sabias y que de verdad nos quiere ayudar, que es bueno confesar algunas cosas y escuchar su punto de vista. Pueden ayudarnos a ver las cosas de otra manera y a caer en cuenta de cosas que pasan desapercibidas para nosotros.

3. Acepta la realidad, no te engañes.

La mente tiene por función básica protegernos de temores y dolores, y de brindarnos bienestar. Por eso nuestra marcada tendencia, a ilusionarnos con tanta facilidad y a huir de la realidad cuando esta es muy dura. Nos entusiasmamos con promesas de felicidad por más descabellado que sea, cerramos los ojos ante realidades que nos puede hacer daño.

Aceptar la realidad es demasiado difícil, eso es un salto que muy pocos están dispuestos a dar. Cosas como aceptar que realmente eres débil, estás equivocado y que debes de vivir ciertas situaciones difíciles durante un tiempo, es algo que el cerebro no acepta y lo niega. Pero hay que hacerlo, porque a partir de que se acepta algo, se es capaz de corregirlo, y además, no vives ni recreas una mentira a diario, si no que cada vez más, te acercas a la realidad. Cuando vives de mentiras y autoengaños, las decisiones tomadas son necesariamente incorrectas, y lo único que hacen es hundirte más, y los problemas parecen que surgieran de la nada.

Gran parte de nuestra vida nos la pasamos huyendo de una realidad en un punto A, para acercarnos a una ilusión en un punto B. “No busques el momento perfecto, has el momento perfecto”, dice una frase. Tenemos muchas capacidades y de eso ya hable en mi artículo, porque es importante ser exitoso, y una nueva fórmula para el éxito. Las decisiones deben ser en base a cosas a hechos reales y pensando en hacerle frente a cosas reales. No base sus decisiones en suposiciones, en cosas que creen que son o deben ser, no deje que su mente empiece a volar y a generar fantasías. Entre más ajustado sea a la realidad las bases que tomas para decidir, entonces menos sorpresas vas a recibir.

4. Piense en las consecuencias para usted y en las reacciones de los demás.

Considero que es lo más importante, medir las consecuencias de los actos a largo plazo. Las decisiones que tomemos nos deben de traer bienestar a largo plazo, y no pasar el resto de nuestra vida asustados, tristes, cansados, o frustrados por una mala decisión. Para que tomar decisiones en las cuales sabemos que más adelante nos va a perjudicar. En este punto debemos ser severos.  No debe de hacerse, lo que no debe de hacerse, y se debe de hacer lo que se debe de hacer. Pero la mayoría de las veces hacemos lo contrario. Como decía buda: “No está bien hecho aquel acto que causa remordimiento después de llevado a cabo, y cuyo resultado uno experimenta lamentándolo con lágrimas en la cara”.

También las decisiones se deben medir el impacto que va a tener entre aquellas personas que le rodean. Está bien que no nos importe el qué dirán, y así debe de ser; pero cuando los demás se convierte en un dolor de cabeza; entonces sí debemos preocuparnos, y es algo en lo que no pensamos demasiado. A veces nuestras decisiones, afectan la vida de los demás, nuestras palabras hieren los sentimientos de alguien, y esto nos puede ocasionar problemas. No es inteligente la decisión en la cual la mitad de nuestro tiempo vamos a estar luchando contra una gran cantidad de obstáculos que nos ponen los demás.

Una buena decisión, contempla las consecuencias en nuestra vida y en la de los demás, no solo de manera inmediata, si no a largo plazo, imagine que sucederá dentro de 2 años si toma esa decisión. Es mejor tomar una decisión ahora y no después, cuando ya este más comprometido. Debe pensar en todas las implicaciones que lleva una decisión, no solo en la que nosotros creemos, si no en las otras 20 opciones que ni siquiera imaginamos, debemos esforzar nuestra mente a que vea las cosas de otra manera y no dejarnos llevar por nuestro parecer, para eso piense en el punto de vista de los demás, mire las diferentes circunstancias  los pros y contras de cada cosa. Al tomar una decisión, es porque así será y no quedará sujeta a cambios de decisión porque alguien lo convence. Es mejor que este seguro que alguien no lo va a disuadir de lo contrario, teniendo que cambiar la decisión. Sustente y argumente muy bien su decisión de tal manera que no deje lugar a dudas, a preguntas y a malas interpretaciones.

5. Lo que debe ser hecho, tiene que ser hecho.

La determinación y el carácter son importantes en las personas decididas. Usted debe de tener el suficiente valor para aceptar las consecuencias de la decisión que acaba de tomar. Si si equivoco, siga adelante, aprende y a la próxima tome una mejor decisión. Porque no siempre las cosas salen como uno quiere, todo tiene sus ventajas y desventajas, y no puede dejar que su mente empieza a divagar de cómo serían las cosas si hubiera procedido de otra manera.

Por otra parte debe tener confianza en su capacidad para llevar a buen término lo que se propone, no deje que nadie cuestione sus decisiones, tampoco es su obligación dar explicaciones a nadie de porque hace las cosas, al fin y al cabo es su vida y usted tiene que lidiar con ella. Las mayoría de las personas tiene una vida desordenada y caótica, así que definitivamente su visión acerca de cómo deben de ser las cosas, seguramente no es la mejor. Hay que dejar al lado una cantidad de complejos que tenemos acerca de las cosas que nos dan pena, el qué dirán, y todo ese poder que usted le asigna a los demás en su vida. Usted es como es, y usted decide lo que tiene que decidir, punto.

Cuando en su mente ha mirado los pormenores de una decisión, entonces usted debe de hacer lo que debe de hacer, y proponerse a ello. Debe de estar claro en lo que debe de hacer, y luego hacerlo. Su vida depende de sus decisiones, y usted no puede ser tibio a la hora de decidir. Usted debe de ser enérgico, y si lo decidió, es porque lo debe de hacer, aférrese a su decisión como si fuera una promesa hecha a alguien, y olvidar todo lo demás. De eso ya hablamos en nuestro artículo, “la importancia de tener palabra”, y aquí lo podemos aplicar a nuestras decisiones.

Conclusión

No tome conclusiones a la ligera, infórmese mejor, mida las consecuencias, y tenga determinación. Son pasos sencillos, pero obviados con facilidad.

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foto vía: Andrés Nieto