Convirtiendo pensamientos normales al nivel de un paradigma, para así cambiar nuestras conductas.

Cuando leemos algo, conservamos en nuestra mente un leve recuerdo del mensaje general que captamos de una lectura, ya que nuestra mente no es capaz de recordar cada detalle de lo leído, si no breves cosas que hayan llamado la atención. Luego dichas cosas se irán desvaneciendo en el trascurso de las actividades diarias. Las cosas que vamos aprendiendo van teniendo la capacidad de ir transformando nuestra consciencia y forma de pensar, pero siempre lo hacen a un nivel muy superficial, ya que por lo regular no generan el impacto suficiente para formar un cambio de conducta.

Les digo esto porque sé que a muchos les pasa que leen cosas que les llama la atención, o que en algún momento se les ocurre que tienen algo importante para aplicar, pero esto rápidamente se les olvida y no les sirve para generar los cambios que quieren.

En artículos pasados veíamos que nuestro pensamiento sigue unas leyes, unas reglas, y que nuestras creencias son las que más influencia tienen en nuestras conductas. La mejor manera de cambiar nuestros paradigmas y conductas, es elevar ciertos pensamientos elegidos, al nivel de una creencia.

¿Porque las creencias y convicciones son pensamientos tan fuertes?

No hay tipo de pensamiento más fuerte como las ideas en las que se creen con convicción. Incluso el que dice que no cree en nada, tiene una creencia arraigada en la que basa su vida, es decir que cree que no hay nada en que creer, así sea que ni crea ni en la ciencia, ni en los dioses, ni en la naturaleza, ni en sí mismo, ni en la gente; pero al menos cree que no cree en nada. Este tipo de creencia es el eje central en la que se basa nuestra conducta, y de la forma en que nos comportamos.

A la larga, una creencia es algo de lo que usted está completamente seguro, está convencido que es la verdad, y por lo tanto le hace sentir seguro. La razón por que la gente es tan violenta cuando alguien le trata de mover las cosas en las que cree profundamente, es porque esto va directamente a las bases de su seguridad. No hay discusiones más acaloradas cuando dos personas defiendes sus convicciones.

Si una persona cree profundamente en algo, convencerlo de lo contrario es perder el tiempo, lo mismo que si no cree profundamente en algo. Si una persona está convencida de que algo no funcionará, es más probable que no funcione. Si una persona cree que no es capaz, es más probable que no sea capaz, ya que no se esforzará, no buscará la mejor manera de lograrlo, Si cree que es capaz es más probable que lo logre, ya que será perseverante en ello, será más recursivo y tendrá mejor actitud. Es entonces el convencimiento, lo que finalmente nos hace actuar en un sentido a otro.

Como ser unos convencidos.

Cuando los políticos están en campaña, o cuando alguien trata de adoctrinarnos en una nueva religión, lo que hace en todo momento es el convencernos de que lo que dicen es verdad, que lo demás no es tan sólido como lo que ellos dicen, que ese es el mejor camino. Finalmente somos convencidos, y esto será la base de nuestra conducta. Por ejemplo; alguien puede ser una persona pacífica y dedicarse a los asuntos normales de la vida; pero si alguien lo convence, de entrar en un movimiento violento, en el que le hacen creer de que debe defender a su país, a su fe, y luchar por una causa; entonces dicha persona inofensiva, se encontrará en algún momento matando a alguien.

Pero ese cambio de conducta se logró a través de unos argumentos constantes que alguien le enseño, dichos argumentos lo fueron convenciendo gradualmente. Ese convencimiento a través de argumentos, es lo que debemos aprender a hacer para con las ideas y conductas que queremos implantar en nuestra vida.

Un punto de apoyo que necesita nuestra voluntad.

Son nuestros paradigmas, patrones de conducta y creencias los que son las causas y están en la cima de nuestras acciones. El elevar un pensamiento ordinario a un nivel muy superior se logra a través de dicho convencimiento. Una vez ubicado en el nivel de ideas en las que se basa la conducta, habremos cambiado nuestra conducta.

Solo cuando alguien está convencido de que matar es bueno, entonces así será su conducta, cuando alguien está convencido, de que debe esforzarse por trabajar duro, entonces su conducta será así, solo cuando alguien está convencido de que debe ahorrar, entonces sin falta alguna lo hará. Vemos entonces que solo una fuerte creencia es la base para una fuerte voluntad, un fuerte carácter.

PASOS PARA ELEVAR UNA IDEA AL NIVEL DE UNA CONVICCIÓN.

Los pensamientos corrientes no tienen mucha fuerza, y tampoco debemos estar esperando a que alguien cualquiera, nos inculque sus creencias y formas de actuar, y es por eso que somos nosotros mismos que debemos elegir en que creer y cómo actuar.

1. Una mente clara y liviana.

La razón por la que algo que aprendemos no tiene la suficiente fuerza, es porque esta se pierde en un mar de pensamientos desordenados. Esto que usted está leyendo, seguramente tiene que competir con otros pensamientos, como lo son el pago de la factura de servicios, la gestión que debe terminar en la empresa, el familiar que lo va a visitar la otra semana, el capítulo del programa de televisión que tanto le gusta.

Son cientos los pensamientos que se mueven en nuestra mente. La mayoría de los pensamientos son circunstanciales, es decir que surgen de acuerdo al momento. Al usted terminar esta u otra lectura, puede salir a hacer deporte o a ver televisión, y ya se le olvida todo, porque estará pensando en lo que está haciendo.

Cuando nuestra mente esta atiborrada de mucha información, entonces es dispersa y es muy difícil concentrarse en hacer algo. Debemos aprender a no llenar nuestra mente de tanta cosa innecesaria, ya que esto no deja espacio a cultivar pensamientos de cosas que queremos lograr. Si nuestro ritmo de vida no podemos desacelerarlo, entonces deberemos separar espacios para la relación mental, ya que esto ayuda a despejar la mente y de cierta manera nos desapasiona de ciertas cosas que hacemos con mucha fuerza.

Es increíble contemplar el estado de la mente cuando usted la separa del ritmo diario, y se da usted dé cuenta de lo acelerado que vive, y de las cosas que hace que no vale la pena.

2. Alejarse de las impresiones enemigas de la voluntad.

Usted puede ser alguien que quiere irse a una playa a tomar vacaciones; pero resulta que sus amigos desean ir a visitar las pirámides de Egipto, entonces esos otros pensamientos hacen que usted cambie su decisión. Del mismo modo, cuando nosotros queremos hacer algo, pero estamos llenos de influencias que nos invitan a hacer lo contrario, entonces finalmente no hacemos nada. Usted puede estar dispuesto a ahorrar; pero su pareja es alguien que le hace gastar mucho, usted puede querer dedicarle tiempo a su trabajo; pero las redes sociales le distraen mucho, entonces no termina haciendo nada y por ahí derecho queda con un sentimiento de culpa.

Cuando nos vamos a enfocar en algo, debemos evitar actividades y cosas que nos distraigan de nuestro propósito, ya que nuestra mente no es capaz de concentrarse, el pensamiento que queremos lograr, es ahogado por esas cosas que invitan a hacer lo contrario. Debemos mirar en nuestra vida que cosas de las que hacemos está contribuyendo a que nos alejemos de nuestros reales propósitos.

3. Alimentar nuestra mente según propósito.

Somos lo que nos alimentamos. Cada cosa que llega a nuestra mente, cada impresión; la alimenta y la va formando en una dirección u otra. Al tiempo que sucede esto, nuestra conducta se va alejando de aquello que está en la dirección contraria. Me explico, si por ejemplo usted es una persona que acostumbra a leer libros de misticismo, de espiritualidad, entonces con el tiempo empieza a coger desprecio por el ritmo de vida de la sociedad, a aislarse de ella, a pender el sentido de la realidad.

Si por el contrario usted solo vive dedicado al mundo, sin ningún interés del saber del porqué de las cosas ni cómo mejorar, entonces el pensamiento es totalmente absorbido por los lugares en que se mueve, y será una persona reactiva, más que reflexiva. La mayoría de las cosas debemos aprender a llevarlas con equilibrio; pero cuando se trata de algo que queremos lograr, debemos concentrarnos solo en ello.

Debemos pasar más tiempo con amigos, libros, juegos y actividades que nos alimentan eso que queremos lograr, de tal modo que dichas ideas cojan fuerza.

USAR PENSAMIENTOS PARA TRANSFORMAR PARADIGMAS Y CONDUCTAS.

Una vez claros en lo que nos ayuda a cultivar ciertas ideas, ahora veamos como programar nuestra mente para que tumbe una creencia y cambie una conducta.

Lo más importante es la claridad de lo que quiere lograr, algo que debe hacer con urgencia. Esa conducta debe ser básica, es decir, de aquellas que implican muchas otras. Esta conducta que quiere lograr debe ser anotada en un punto visible, y luego repetirla muchas veces todos los días al levantarse y al acostarse. Luego a lo largo del día usted debe enfocar sus actividades en ello. También deberá pensar en cómo aplicar dicha idea, de porque debe hacerlo, y cuál es la recompensa que va a obtener de ello. Procediendo de este modo, con el tiempo esa idea cogerá mucha fuerza y será tal la convicción; que será difícil derrumbarla, y será la nueva base de su conducta.

Este es el tipo de decisiones que muchas veces toman el subconsciente, como cuando alguien cuando niño fue abusado, que crea un patrón de conducta que ayuda a defenderlo del abuso. Estamos haciendo lo mismo; pero de manera consciente, en base a un conocimiento más maduro.

Es entonces esta la forma por la que usted puede convertir una simple idea en una convicción que derribara otros paradigmas y patrones de conducta que lo están condicionando, y a la vez generara una conducta que quiere lograr.

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Foto vía:  Mariellamiller

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