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A diario vemos diferentes conflictos entre ideologías y puntos de vista adversos. Cada persona está convencida de su propia verdad, y piensa que el mundo sería mejor si fuera como él piensa, aun cuando su propia vida es un desastre.

El mundo no es mejor desde un punto de vista u otro, simplemente día a día las culturas evolucionan como la misma vida. Tal punto de visto no es verdadero o falso, simplemente es un proceso de despertar de consciencia, en el que las personas a través de nuevas generaciones, son más conscientes de su entorno y de quienes le rodean.

En la actualidad conocemos un poco más de la mente, y esta como cualquier producto de la evolución, tiene sus limitaciones, que hacen ver de manera muy parcial, la realidad.

1. La familia en la que crecimos.

Hay muchos factores que nos llevan a una forma de pensar.  La cultura, el medio ambiente, la educación.  Cada cosa que nos dicen alimentan nuestros preconceptos, en especial cuando no tenemos criterio propio, el problema es que es a partir de esos primeros conceptos, es que armamos la base de nuestra forma de pensar.

Si alguien creció en una familia religiosa, esta moral y costumbres lo acompañaran toda la vida, y en base a ello reaccionara.  Si creció en un barrio con muy escasos recursos, en donde se promueve la violencia como una forma de sobrevivir, entonces cuando grande de seguro será un criminal.  Esto es un destino inevitable, a menos que entre en contacto con otras realidades.

Muchos pueden decir que eso también tiene que ver con la personalidad de cada cual, y estoy de acuerdo con ese punto de vista, pero las cosas que aprendemos son las que moldean a la larga nuestro carácter.  Si alguien nació en una cultura donde le enseñaron a comer con palillos y a adorar a Buda, no tiene porque salir de la nada comiendo con cubiertos y adorando a Cristo.  Esto mismo sucede con muchas creencias que tenemos, y nadie puede tener una mentalidad de triunfador, de enfrentar la vida, de buscarle solución a las cosas, si en la familia en que creció no le enseñaron nada al respecto.

2. La cultura en que vivimos.

Los seres humanos en sus etapas más tempranas, eran más salvajes e ignorantes, pero con el pasar de los años se ha ido madurando.  Solo hasta hace algunos años, se vino a reconocer los derechos de la mujer, de los niños, la libertad de culto y la igualdad de las razas, eso no hace mucho que sucedió, y es por eso que hay gente que todavía no se ha adaptado a estas ideas.

Es decir que hace solo algunos años para todo el mundo era completamente normal discriminar a los negros, a las mujeres, era normal golpear a los animales.

Cuantas cosas de la actualidad, no nos parecerá normales, y que un futuro sean un completo escándalo.

La forma de vivir de la sociedad puede ser completamente equivocada; pero como estamos en el tiempo y la cultura que es, no tenemos manera de cuestionarla. Dentro de algunos años, cuando los historiadores hablen de nosotros; las personas del futuro, con más consciencia y mayores argumentos; nos calificaran.

Según lo aprendido, creemos que debemos expresarnos de cierta manera, seguir ciertas costumbres, tener ciertos propósitos en la vida. Si las cosas con las que hemos crecidos a nivel de cultura están erradas, entonces nuestra vida puede ser un desastre, y no tener idea porque.

3. Vemos la realidad a partir de nuestros intereses particulares.

Con esto de los puntos de vista, el problema que siempre ha estado detrás, es y será, los intereses personales.  Son nuestros deseos y nuestras emociones, las que acomodan la forma de ver las cosas.  Nos colocamos en un bando, según nos perjudique o nos beneficie.

Por ejemplo, un hombre con un negocio local y todos los que lo aprecian, podrían pensar que traer productos de otras partes es ahogar el crecimiento de las empresas locales, y generará desempleo entre los que dependen de esto, mientras que un empresario con ciertos años de experiencia en el sector exportador y también ciertos consumidores pensarían que traer productos de otras partes, es la oportunidad de tener precios más competitivos, otras calidades y sabores.  Estos son solo un par de ejemplo que espero ilustren acerca de como nuestros intereses particulares condicionan nuestra visión, nuestro punto de vista.

En nuestra vida diaria, la mayoría de nuestras decisiones esta sometidas a nuestros intereses personales sin que nos demos de cuenta. Esta actitud de solo pensar en nosotros, es algo de lo que no somos conscientes, y por eso podemos estar perjudicando a muchas personas que se ven afectadas en sus intereses personales. No espere que nadie le va a entender, cada cual piensa en sus intereses.

4. Nuestro cerebro trata de confirmar aquello en lo que ya creemos.

Cada cosa que percibimos la tratamos de encajar en lo que ya creemos, de este modo, siempre vemos una realidad; la nuestra.

Por ejemplo, un hombre adoctrinado en la moral y los preconceptos fatalistas, se indignaría cada día ante la descomposición social, y lo mal que va el mundo.  Cada día que se levante lo único que haría es confirmar esa idea.  Al prender las noticias, escucharía de unos nuevos muertos, de violaciones y atracos.  Al llegar a su trabajo ve la injusticia de sus empleadores y de cómo estos atropellan al trabajador.

La razón de esto es que la mente solo está atenta a encontrar estos detalles de las situaciones, y obviara todo lo demás. Además tiene poco conocimiento para ver las cosas desde otro punto de vista. Esto le impedirá ver que quizás tantas noticias malas en la prensa, es debido en parte a la capacidad de cobertura que tienen los medios, y también a los sensacionalistas que suelen ser al escoger las noticias, ya que desde el punto de vista de los editores de noticias, esto es lo que vende.  El atropello en su empresa, puede ser un complejo de víctima, y también a la mucha competencia que tiene la empresa, que hace que muchas veces tenga que sacrificar privilegios de los empleados. Cada cosa puede tener muchas explicaciones que nuestros preconceptos, no de ver.

Esto mismo se aplica a todo.  El hombre de fe, verá en cada esquina una manifestación de la divinidad, mientras que el ateo cada realidad que vive le confirma la ausencia de esta.  El vanidoso creerá que cada persona que le habla, le alaba, mientras el que carece de confianza en sí mismo creerá que se burlan de él.  El hombre violento, vera una amenaza en cada esquina, mientras que el oprimido, vera falta de oportunidades por todos lados.  Esto se debe a la tendencia en nuestra mente a sentir simpatía por lo que ya pensamos y a rechazar aquello que nos es contrario.

Conclusión.

Todo esto que parcializa nuestra mente, son resortes internos que nos mueven en una dirección u otra. Debemos aprender a decidir en base a lo que nos sirve, a lo más efectivo, a las cosas que aprendemos de quienes si tienen éxito, y abandonar todos estos condicionamientos mentales que están perjudicando nuestra vida.

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