Las excusas inconscientes de la mente para no hacer lo que te propones, o para no dejar un hábito.

By Autonocimiento

Nuestras acciones son el resultado de las decisiones que se toman en la mente, la mayoría de ellas inconscientes. Todo en la vida se reduce a cosas que haces o dejas de hacer, y son esos sutiles pensamientos los que forman una distancia enorme entre aquello que quieres en tu vida y lo que realmente es.  Cuáles son esos pensamientos y como surgen, es de lo que hablaremos hoy.

1. Pensar que solo los grandes vicios culturales son los que dañan nuestra vida.

Estamos convencidos que lo único que puede ser malo para nuestra vida son esos vicios culturales señalados por la sociedad, como el juego en mesas recreativas, fumar mariguana, y golpear a los niños. Es ese tipo de pensamiento que hace que no nos ocupemos de una cantidad de hábitos que forman nuestra vida y la afecta negativamente.

Nuestra vida es estrictamente el resultado de lo que hacemos o dejamos de hacer. Si usted tiene por ejemplo el propósito de hacer ejercicios y no lo hacer; entonces el resultado es que usted puede tener problemas de salud y de obesidad. Si usted sabe que debe dejar de comer a deshoras para no producir gastritis, y no lo hace, esto le producirá una enfermedad. Nuestra vida está formada de cientos de detalles como estos, a los cuales no les ponemos cuidados por creer que solo cosas como andar golpeando niños es lo único malo.

Al fin y al cabo no es tan malo comer a deshoras, no cumplir con lo prometido, sentarse en posición incómoda, perder el tiempo, dejar acumular las tareas de la casa, ser abusivo, etc. Y con estas cosas vivimos toda la vida. En tu interior piensas que no eres un mal tipo, todo es culpa del gobierno corrupto, el problema es que no ganas suficiente dinero, todo sería mejor si la situación económica fuera mejor, esperemos que este nuevo presidente si haga algo. De esto modo vamos evadiendo sutilmente las responsabilidades con nosotros mismos, y cuando menos pensamos ya no podemos hacer nada porque somos viejos y caprichosos, con una cantidad de responsabilidades que no dan tiempo de hacer nada.

2. Un positivismo iluso basado en cosas que no pueden ser.

Somos negativos por naturaleza; pero respecto a las cosas que tenemos que hacer somos positivos. Al fin y al cabo ese mal hábito no va a acabar con nuestra salud, esas deudas en el futuro pueden desaparecer con la lotería o con un empleo que nos paguen mejor, ya estamos casados y no es necesario cultivar la relación.

Vivimos con un positivismo extremo, iluso, como si no fuéramos a envejecer, como si esa cosa que compramos de más, no fuera a aumentar nuestras deudas, como si no cumplir con esta responsabilidad no afectara nuestra imagen laboral. De este modo todos estos detalles se van acumulando en nuestra vida, siendo el alimento de cosas que más adelante se van a convertir en grandes problemas.

Las grandes dificultades en nuestra vida no aparecen de la nada y son el fruto de cientos de acciones que dan ese resultado. Tu esposa te fue infiel, y no lo merecías porque tú siempre fuiste fiel, sin embargo detrás de eso no mediste cosas como que no le estabas dedicando tanto tiempo, descuidaste tu apariencia, y del otro lado esa mujer a la que amas encontró un tipo romántico e interesante. Todos esos descuidos que piensas que no son nada, el cumulo de ellos pueden en el futuro generar algo grande.

3. Esperar hasta el último momento.

Bueno, esto no es nada nuevo, todos sabemos que siempre nos gusta aplazar las cosas; pero nadie le pone el real cuidado que esto merece. Sabemos que el cuerpo solo es motivado por cosas que le generan placer, mientras que lo que no lo es, el cuerpo lo evita y lo aplaza.

El posponer cosas se te convierte en un círculo vicioso, en el que te gastas tu tiempo y dinero en cosas que tu cuerpo pide y que le dan satisfacción, y luego debes de trabajar duro para compensar esto. Te gastas todo tu dinero y además prestas para unas vacaciones, y luego pasas años enteros pagando esa deuda, con intereses. Eso te genera una sensación de presión, de que las cosas no te alcanzan, y eso te genera estrés, te genera ansiedad lo cual resuelves metiéndote en más deudas para darte otras vacaciones, o lo que sea que hagas.

Lo ideal sería trabajar duro ahora para disfrutar después; pero es esa labor insatisfactoria que debes de hacer para lograr tus metas, la que aplazas una y otra vez, como si fuera una especie de deporte, no le ponemos cuidado y finalmente no hacemos nada. Porque la vida por mucho que tratemos de buscar soluciones mágicas se mide por los hechos, por las cosas que haces.

4. Una negatividad mal enfocada.

Este negatividad no nace como una alerta de lo que realmente debes mejorar, de las consecuencias de los actos mal hechos, no sirve para presionarte hacia lo que debe ser hecho. Estos pensamientos negativos, lo que hacen es destruirte y quitarte fuerzas.

Piensas constantemente en lo mal que están las cosas, que el país no mejora y no hay oportunidades todo por culpa del presidente, que la gente es irresponsable y no es de fiar, que dios no existe, que estás pasando por una mala suerte. Es decir que tu pensamiento negativo te aleja y te cierra una cantidad de oportunidades que pueden no existir, pero en el caso que existan, no van a tener una puerta abierta a tu vida. No se te acercarán buenas personas por tu prevención hacia ellos, no aprovecharas oportunidades laborales, porque piensas que no las hay, y por supuesto el perjudico solo eres tú y no el gobierno del que tanto reniegas.

Esa negatividad en vez de volverla un obstáculo, deberías de utilizarla a tu favor, dirigiéndola a cosas como pensar en las consecuencias de los actos mal hechos, como el seguir aplazando algo que tienes que hacer. Te dirías, “vaya, otro día pasa y yo aplazando esta responsabilidad y si esto sigue así no lo voy a lograr”.

5. Ese enorme vació que deja el vicio en tu vida.

La mayor parte de nuestro tiempo está dedicada a hacer cosas de manera mecánica que tenemos que hacer, como el trabajo. La otra parte la dedicamos a hacer cosas que nos entretiene, y es aquí donde aparecen los vicios. Llámese comer comida chatarra, chatear, vídeo-juegos, o lo que hagas, y no porque sea malo, sino porque son costumbres que no eres capaz de abandonar para hacer otras cosas.

Lo común en estos entretenimientos es que te produce cierto placer que ocupa la mayor parte de tu vida, y que al abandonarlo vas a sentir un enorme vacío, como si la vida no tuviera gracia, te da la sensación como si te quedarás sin nada para hacer, el cuerpo te pide que lo debes de hacer para sentirte bien, te da esa ansiedad y terminas volviéndolo a hacer, al fin y al cabo en otro momento lo puedes intentar, pero no ahora.

Todo aquello que no le ponemos atención pasa al subconsciente para hacerse de manera mecánica, es decir que pasara desapercibido. Así que tu simplemente aplazas lo que tienes que hacer de una manera muy natural y así pasa los años, y tu buscando respuestas mágicas, en los libros, en el gobierno, en los grupos religiosos o políticos, porque al fin y al cabo buscas una respuesta a tu vida, y las respuestas están ahí; pero no las vez, porque ya le dejaste de poner atención, y lo haces de manera subconsciente.

Conclusión.

El convencerte de que no tienes responsabilidad en tu vida pensando que son otras cosas los problemas, ese positivismo iluso de que todo se va a solucionar sin esfuerzo, el utilizar el negativismo en tu contra y no a favor, el acostumbrarte a aplazar las cosas y que esto lo hagas de manera mecánica, son las herramientas que tiene l mente y nuestra parte animal, para evitar abandonar, y superar vicios, y no lograr tus propósitos.

Para complementar este artículo, te invito a leer 5 claves para lograr tus propósitos. Si te gusto la lectura; entonces danos un like y disfruta las nuevas publicaciones siguiéndonos en redes sociales y correo.

foto vía: stawarz

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